Todo el mundo elucubra sobre el motivo del fracaso de las dietas pero... ¿alguna vez nos lo han preguntado? Bueno, podríamos divagar sobre el sexo de los ángeles, la prima de riesgo o la independencia de algún territorio nacional, pero lo único cierto es que el principal motivo del fracaso... eres tú. Si, es duro, pero cierto. Somos nosotros los que no tenemos la constancia, el interés, la fuerza de voluntad necesaria para acometer esta nueva empresa. Luego nosotros somos la clave del éxito.
Pero no nos engañemos tampoco; es lógico que si dejamos todo el proceso a la responsabilidad propia, no lo consigamos. El hombre es un ser racional que se mueve mucho por las emociones, los sentimientos, las necesidades instantáneas... y esto nos puede hacer fracasar.
¿Qué debemos de hacer pues? ¿Siempre fracasamos? No, no siempre fracasamos y la forma de aumentar el porcentaje de aciertos es poniéndonos un "perro guardián"; vamos, sin que se enfade nadie, teniendo detrás un profesional que nos vigile, asesore, y nos cuide. Un profesional al que rendir cuentas, que nos motive y que no nos riña cuando nos desviamos pero que sea firme en conseguir el objetivo.
Tú que me estás leyendo (espero que lo haga alguien) puedes estar en desacuerdo con mi pensamiento y argumentar que los motivos del fracaso son otros... y tienes también razón, en parte. Hay condicionantes que doblegan más fácilmente nuestra voluntad, y que todos conocemos:
· El pesar los alimentos. Las dietas con alimentos que hay que pesar en gramos nos cansan rápidamente.
· El todo "seco". Las dietas con sólo plancha o hervido nos quitan los regustos de la gran cocina.
· La monotonía alimenticia. Las dietas que son monótonas con los alimentos, nos acaban cansando.
· La restricción total de alimentos. Esto es un arma de doble filo; por un lado nos cansa y nos genera ansiedad por no poder comerlo, y por otro nos puede privar de nutrientes esenciales cuya carencia puede ser perjudicial (Ej. los comentarios de muchos médicos sobre la dieta Dukan).
· El cuenta calorías. Estas dietas de contar calorías acaban arruinando muchos planes de adelgazamiento... es una pereza impresionante. Me comprometo a generar otra entrada contando la falacia del tema calórico, al menos como nos lo plantean; lo del balance energético no es cierto en los términos habituales; ¿Cuántos de nosotros ingerimos habitualmente más de 1000 o 2000 Kcal por encima de lo que quemamos, y no reventamos como sería lógico en un balance puro?¿Cuánta gente conocéis que no come mucho y su vida es absolutamente deportiva, y no adelgaza hasta la muerte? Es lógico, ya que el cuerpo humano pone mecanismos para regular estos excesos y/o defectos calóricos.
· Las dietas de comidas "no normales". A cuantos os ha pasado que tenéis que comer fuera, bien de menú, bien de negocios, y acaba dando algo de reparo el ver como todo el mundo pide "normal" y nosotros estamos con "una ensaladita pero le quitas esto y esto"... y al pescadito no le pongas salsita, y las verduras no me pongas zanahoria..." Toca dar explicaciones cada vez a tus comensales, y te desmotiva.
· Las dietas antisociales. Son estas dietas que no te permiten "socializarte"; es decir, te marginan en los cócteles, fiestas, y actos sociales en general ya que no puedes tomar un vinito, una cerveza o un combinado... Al final "picas" y eso es contraproducente, porque "una vez que haces pop ya no hay stop".
Seguro que se te ocurren muchos motivos más; pero al final, lo que hacen estas cosas es que tú abandones. Si las siguiésemos cual robot completa su línea de programación, conseguiríamos nuestros objetivos sin más. Pero no es así. No debe de ser así. Por ello mi consejo es: no tengas vergüenza al fracaso y que se siga una persona la evolución de tu dieta; no te fíes de libros y amigos si no lo acompañas de asesoramiento, seguimiento y consejo profesional.
Llegado a este punto, el problema es encontrar ese profesional que nos guste... ojo, que esto también desanima y nos hace abandonar. De mi experiencia dilatada en fracasos, os debo de indicar que la mayoría de especialistas en dietas te tratan como un cliente, no como un paciente. Es difícil encontrar esa persona que se preocupe por ti, hoy en día; pero es fundamental. Alguien que quiera conocer bien, a fondo, tus antecedentes de salud... ojo, la mental también. Que indague, que vea qué es realmente lo que mejor te conviene en cada paso. Que siga vigilando que tus niveles analíticos sean buenos, pero no porque se lleve la pasa por el análisis... alguien que, además te haga feliz cada vez que sales de su consulta, hayas conseguido el objetivo de la semana o no. Os recomiendo visitas cortas, no más de 2 semanas. Eso nos obliga a no engañarnos y no dejarlo para más adelante; no saltarnos el plan e intentar burdamente recuperarlo en dos días de cara al nuevo control.
Luego en resumen debemos de tener un profesional ocupado de nosotros, por un lado, y una dieta variada, cómoda, no exigente en cantidades y calorías, que no nos interfiera nuestra vida social, y que no nos cree ansiedad por alimentos que no vamos a consumir (y, por supuesto, que no nos genere carencias nutritivas de ningún tipo). Esa dieta existe... y seguro que de diferentes maneras. Ahora, siempre tendrás restricciones temporales, siempre algunos pequeños periodos en los que se pone a prueba tu voluntad, pero no lo suficientemente amplios como para doblegarla. Te la iré contando.
Además, ¿qué te parece si tenemos unas recetas "normales" que nos apoyen?
Un hombre...
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